De España zarparon dos almas al Sol
Soñando en la orilla un nuevo color
El viento en la cara, promesa y valor
Dejaron su tierra buscando el amor
Más pronto la fiebre lo vino a llevar
En brazos de ella aprendió a descansar
Sé fuerte, le dijo, no mires atrás
La vida te espera del otro lado del mar
Después de la tormenta el cielo vuelve a abrir
La pena se disuelve dejando raíz
A veces el destino no avisa al partir
Pero el amor renace, aprende a seguir
Con lágrimas viejas y un nuevo mirar
La vida insistía en volver a empezar
Buenos Aires fue abrigo, ladrillo y hogar
La historia volvía a querer respirar
Los hijos, los nietos, un patio y rosal
Historias guardadas en manos de arcilla
Del barco a la fábrica, el tiempo al fin
Forjó en su memoria la fe que no brilla
Y en cada ladrillo su voz resonó
Como un juramento que nunca murió