Si el cielo bajara a escuchar mi clamor
Si Dios respondiera a este débil temblor
No habría silencio, ni sombra, ni miedo
Solo esperanza latiendo en mi pecho
Pero hoy me acompaña la muda verdad
Un nudo en la garganta, difícil de soltar
Le hablo al vacío, sin voz ni señal
Y guardo mis lágrimas en forma de paz