Padre, en Tus manos encomiendo mi espíritu
En las manos de Su Padre, Jesús siempre dejó toda Su vida
En Sus manos, dulces manos, antes de morir encomendó Su espíritu
Él sabía que no había un mejor lugar
Donde al morir pudiera descansar
Que en las manos, dulces manos de Papá
En las manos de Su Padre, Jesús siempre dejó toda Su vida
En las manos de mi Padre yo también quiero dejar toda mi vida
Pues yo sé que no hay un mejor lugar
Donde pueda mi alma descansar
Que en las manos, dulces manos de Papá