En un pueblo había un buen vecino, que apreciaba mucho la amistad
Y que una noche recibió un amigo, que le visitó sin avisar
Aunque quería atenderlo, no tenía nada de cenar
Y salió corriendo a buscar al pueblo, una tienda donde comprar pan
Oh, no, todo está cerrado
Oh, no, es muy tarde ya
Tengo que pedir ayuda en otro lado
A mi amigo debo alimentar
Corrió hasta la puerta de otro amigo, esperando ayuda encontrar
Pero vio la puerta y los postigos, que los acababan de cerrar
Más tocó a la puerta un par de veces, y empezó así a suplicar
Amigo, necesito que me prestes, solo tres hogazas de tu pan
Oh, no, no se ha despertado
Oh, no, necesito el pan
Este buen amigo, nunca se ha negado
Si le insisto, seguro me lo da
Mas la respuesta fue muy negativa
Vete, no me hagas levantar
Es muy tarde, está durmiendo mi familia
Y yo no la quiero despertar
Aunque no fue bien recibido, tiene la esperanza de ganar
Piensa que si no le dan por ser amigo, por ser inoportuno le darán
Venga, ábreme la puerta, dame tres trozos de pan
Las panaderías ya no están abiertas, y por eso me tienes que ayudar
Después de negarse varias veces, y ser molestado varias más
El importunado repartió con creces, para ver si le dejaba en paz
Volvió a su casa el buen amigo con sus buenos tres trozos de pan
Iba muy contento por haber sabido en su petición perseverar
Toma, coge lo que quieras
Como que hay que celebrar
Estoy muy contento de que tú vinieras
Y de haberte dado de cenar
Así como ese hombre dio tres panes por que el otro tanto le insistió
El que a la puerta de Dios llame, tendrá lo que pida en oración
Si el hombre aquel cumplió el anhelo del amigo que lo importunó
Cuanto más nuestro padre del cielo, dará cosas buenas por amor