Ni siquiera de rodillas soy digno de estar ante Ti
Mi aliento tiembla, mi alma clama: Señor, ten piedad de mí
Vengo en silencio, con manos vacías
Pero Tú me miras, y en ese mirar, me haces santo
Ante Tu trono no hay mérito mío
Solo hay cruz, solo hay sangre, solo hay perdón
Y aunque soy polvo
Tu amor me levanta con unción
Oh, Santo, Santo, Santo es el Señor
Mi vida es eco de Tu redención
No merezco nada
Pero me das todo en Cristo Jesús
Ni siquiera de rodillas
Pero me abrazas como hijo Tuyo
Yo era sombra, error y caída
Cadena rota, fe dormida
Pero viniste sin pedir carta
Solo dijiste: Hoy, en Mi gracia, despierta
No tengo títulos, no tengo obras que brillen
Pero en Tu nombre, hasta mis grietas iluminan
Porque no es lo que hago, es lo que Tú hiciste
Tu gracia me basta, y en ella persiste
Y si el mundo se deshace
Tú eres mi lugar
Y si el miedo me desgarra
Tú eres mi verdad
No soy digno
Pero Tú eres digno
Y en eso me basta
Oh, Santo, Santo, Santo es el Señor
Mi vida es eco de Tu redención
No merezco nada
Pero me das todo en Cristo Jesús
Ni siquiera de rodillas
Pero me abrazas como hijo Tuyo
Ni siquiera de rodillas
Pero Tú me amas
Ni siquiera de rodillas
Pero Tú me ves
Ni siquiera de rodillas
Pero Tú me llamas
Hijo mío, ven