A veces tu imagen se asienta en mi mente
Como una huella que no se borra
Como el mar acariciando la arena
Como la luz colándose en mi ventana al amanecer
Recuerdo aquellos días
Cuando la mañana llegaba quieta
Y tú, como un suspiro ligero
Entrabas de pronto, llenando de vida el espacio
Nunca me atreví a hablarte
A pesar de tu sombra paseando en mis días
De tu presencia que quemaba lento
Como un fuego suave, silencioso
Como el viento que me roza sin pedir permiso
Solo hizo falta un hola
Ese saludo transformado en Sol
Un murmullo suave atravesando mi piel
Despertando mi alma dormida sin aviso
Tu voz clara, como el agua de río
Llegó tranquila al fondo de mi oído
Y las palabras fluían despacio
Como si el tiempo por fin se hubiera detenido
Te fui conociendo lento
Como quien encuentra un jardín oculto
Como quien oye el eco de su propio ser
En la risa sencilla de un niño
Me atrapó tu luz
Tu forma de mirar el mundo
Tu manera de leer los silencios
Tu claridad cargada de misterio
Eres bella como un río sereno
Valiosa como un sueño de oro
Frágil y fuerte como el diamante de un suspiro
Como el Sol que se esconde al final del día
Y no se va del todo, solo cambia de forma
Como la Luna, callada y constante
Única en tu esencia
Un universo oculto en una mirada
Un reflejo imposible de encontrar en otro lugar
No existe nadie igual
Tu poesía se guarda en el tiempo
Queda escrita en las estrellas
Y nunca se olvida