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¿Cómo componer canciones? Descubre los mejores tips para lograrlo

Muchas veces escuchamos decir que es un don entender cómo componer canciones, e incluso es posible que haya cierto grado de verdad en ello. Sin embargo, escribir letras y melodías implica principalmente lo que es necesario en toda profesión: estudio y técnica.

Chica tocando la guitarra y componiendo canciones
“¿Cómo componer canciones?” Primero debes entender que no hay fórmulas mágicas (Imagen/FreePik)

Parafraseando una famosa frase (atribuida de forma no unánime al inventor Thomas Edison): una composición es mucho más el resultado de la transpiración que de la inspiración. En otras palabras, es una habilidad que puede construirse con el tiempo.

Los mejores tips para componer canciones

Está claro que no hay una “receta lista”, pero hay algunas coordenadas que están presentes en buena parte de las canciones, sobre todo las que tienen o pretenden tener algún atractivo popular. A continuación, verás los principales tips de cómo componer canciones.

1. Empezando la composición

Ninguna canción surge “de la nada”, por muy innovadora que parezca. Es decir, todo autor necesita referencias. Para que salgan las primeras palabras y notas, el arranque es incuestionable: escuchar mucha música. 

Escucha canciones de diferentes estilos prestando mucha atención a las letras, las melodías, los arreglos… Intenta descubrir incluso quiénes son las influencias de tu artista favorito. Verás que, al igual que tú, ha buscado la inspiración en algún lugar.

Chico sentando pensando en cómo componer canciones
La búsqueda de referencias es imprescindible para el trabajo de un compositor (Imagen/FreePik)

Aquí mismo, en el blog en portugués de Cifra Club, encontrarás publicaciones en las que artistas como Rihanna y Justin Timberlake hablan de sus referentes musicales.

A partir de ahí, trata no simplemente de copiar algo, ya que esto podría resultar en un fascinante y hermoso plagio. Junta todos los ingredientes que la música puede ofrecer y crea tu propia receta de cómo componer canciones.

2. Cuidado con las rimas pobres

Ten en cuenta este tip, ya que es quizás la limitación más común para el compositor “primerizo”: ¡evita las rimas pobres!

Las rimas pobres son aquellas cuyas palabras pertenecen a la misma clase gramatical. Así, lo ideal es evitar rimar sustantivo con sustantivo, adjetivo con adjetivo, verbo con verbo, etc. Entre estas rimas, nos centraremos un poco más en las rimas verbales. Estas son las que más encontramos en las letras de los que empiezan a aventurarse en la composición de canciones.

Hombre escribiendo una canción
Encontrar las rimas adecuadas es uno de los mayores retos del compositor (Imagen/FreePik)

En primer lugar, es importante aclarar que esto por sí solo no define una canción como mala (que es un concepto subjetivo). De hecho, puedes encontrar gente que consigue escribir canciones reconocidas por muchos como buenas, pero llenas de rimas pobres.

Sin embargo, en general, esto no es lo que ocurre. Pide a una persona sin conocimiento que componga una parodia sencilla de forma rápida, de improviso. Probablemente, verás las rimas de verbos aparecer.

Una buena sugerencia para evitarlo es intentar “invertir” la frase quitando el verbo del final y poniendo en su lugar una palabra de otra clase gramatical. En lugar de, por ejemplo, “En el paraíso quiero encontrarte”, ¿qué tal si intentas “Quiero encontrarte en el paraíso”? Así serás obligado a encontrar una rima para “paraíso” y no para el verbo “encontrar”.

3. Explora nuevos temas

¿Qué sería de la música sin las innumerables canciones de amor, verdad? Están presentes en toda la historia de la música en todo el mundo y siguen surgiendo con gran calidad y originalidad. Además, el mercado fonográfico suele pedir que los temas no varíen demasiado. Al fin y al cabo, algunos ayudan a vender y otros no tanto.

Mujer pensando en cómo componer canciones
El proceso de composición está 100% ligado a la idea de explorar temas “fuera de la caja” (Imagen/FreePik)

Pero, ¿qué tal si hablamos un poco de otras cosas, aunque estén relacionadas con los temas más triviales del género musical que pretendemos componer?

En el mundo nos encontramos con relaciones de amistad, situaciones familiares, condiciones políticas diversas, resentimientos, envidias, esperanzas, paz, zapatos, coches, cuadernos, comidas… En definitiva, hay infinitos caminos que seguir o que mezclar dentro de una composición. 

Te debes estar preguntando: “¿por qué alguien en este mundo estaría interesado en una canción sobre objetos o sobre comidas?”

Pues bien, hay muchas canciones con esos temas. Por ejemplo, Moliendo Cafe, de Julio Iglesias o Cama y Mesa, de Roberto Carlos. En lugar de pensar que algunos temas “no producen canciones”, ¿qué tal si vemos que cuanto más peculiar es el tema, más sorprendente puede ser el resultado?

4. La estructura musical

Vale volver a insistir que no hay una regla o “receta lista”, pero la mayoría de los géneros musicales siguen una estructura relativamente determinada. Puedes perfectamente apartarte de esta estructura, pero lo ideal es que lo hagas a propósito, y no por falta de conocimiento.

Algunos estilos suelen tener solos de guitarra, otros tienen solos de saxofón y otros ni siquiera tienen solos. Algunos repiten el estribillo una vez en la mitad de la canción y dos veces al final, otros ni siquiera tienen estribillo.

Hombre tocando la guitarra y escribiendo la partitura

Para entenderlo mejor, volvamos a lo dicho en el primer consejo: hay que escuchar mucha música. Al escucharlas, pensando en la estructura, debes entender cómo funciona ese estilo musical en particular, cómo se “arma” la canción. ¿Un determinado género suele tener muchos o pocos acordes? ¿Cuántos compases tiene la introducción? ¿Se repite la letra? 

A menos que haya una intención de salirse de lo común, trata de obedecer esta estructura y tendrás una canción más fácil de admirar.

5. Prosodia

Otro problema común de quien está empezando a entender cómo componer canciones son los llamados errores de prosodia. Es decir, errores en la acentuación tónica de las palabras. Si ocurren mucho, estos deslices pueden dejar la música un poco “rara” e incluso dificultar la comprensión de quien la escucha.

Mujer escribiendo una canción al piano

Hay innumerables canciones que se enfrentan a este tema y, en realidad, no siempre es un problema. Es necesario evaluar caso por caso para entender lo perjudicial que puede ser esa acentuación errónea para la canción como un todo.

A veces la palabra es tan importante en ese contexto o el problema es tan aislado que vale la pena dejarla como está. Otras veces, sin embargo, el error es tan evidente que atrae la atención incluso de los oídos más distraídos. 

Un ejemplo de error de prosodia que encontramos mucho en la vida cotidiana ocurre con la palabra “nobel”. Muchas personas creen que la primera sílaba de la palabra es la tónica, cuando, en realidad, es la segunda. En la música, enfatizar la sílaba equivocada puede no sonar bien.

Busca acentos erróneos en las canciones que escuchas. Reflexiona si esta palabra que has encontrado te suena “rara”, si cambiarías algo o si la dejarías tal cual. Es un gran ejercicio.

6. Ten empatía

Puedes componer una canción a partir de una experiencia personal o de tu visión del mundo, ¡y eso es genial!

Ahora bien, si pretendes componer bastante y tener más reconocimiento e incluso rentabilidad económica por tu trabajo, una de las soluciones es buscar el sentimiento de empatía. En otras palabras, tienes que ponerte en el lugar de la otra persona.

Grupo de personas tocando y viendo cómo componer canciones
El buen compositor necesita aprender a mirar alrededor de su pequeño universo (Imagen/FreePik)

Una buena referencia son los géneros musicales que están en su mejor momento. Muchos de los éxitos del país, por ejemplo, no solo hablan de las experiencias personales de quienes los componen.

Actualmente hay una gran demanda de nuevos éxitos y, por tanto, no pueden basarse solo en experiencias reales. ¿Te imaginas ser un compositor y tener que pasar por mil experiencias fantásticas para escribir?

Para ello, es importante conocer otras formas de pensar, sentir y actuar, sin juicios ni prejuicios. Esto te abrirá un enorme camino para encontrar inspiración.

La composición Sozinho, por ejemplo, muy famosa en la voz de Caetano Veloso y compuesta por Peninha, fue escrita de esta manera. Peninha no se quedó “en el silencio de la noche, imaginando a los dos”. De hecho, la inspiración fue una relación entre su hija y su novio. Quien “habla” en la canción, por tanto, es su hija. Solo utilizó la empatía para traducir los sentimientos de la adolescente.

¡Es hora de estudiar y compartir estos tips con quienes desean componer canciones!

¿Te gustó el post? Entonces, ¿qué tal empezar a estudiar ahora, escuchando mucha música y tocando con Cifra Club?

También puedes compartir estos tips con personas que estén interesadas en adentrarse en este maravilloso universo de la composición de canciones.

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